El 8 de marzo, un antes y un después
Con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer y el Día de la Mujer Trabajadora en España el pasado viernes ocho de marzo una gran cantidad de mujeres salieron a las calles para reivindicar sus derechos, acabar con esta lacra que se conoce como machismo y desligarse, de una vez por todas, del patriarcado.
Hecho que se reivindicó a través de una huelga general por parte de ellas, las protagonistas, aunque contaron con el apoyo de muchos hombres que se unieron a la manifestación. Hubo grandes marchas que tuvieron lugar en muchas de las ciudades españolas. La capital lideró la protesta con 350.000 personas, según la Delegación del Gobierno, seguida de Barcelona con 200.000 manifestantes, según la Guardia Urbana.
Otras de las principales ciudades de España presenciaron este movimiento con marchas multitudinarias, como, por ejemplo, Valencia, el balcón fallero se vistió de morado y las falleras mayores de Valencia lucieron pañuelos morados en el balcón del ayuntamiento durante la mascletà, uniéndose así a este movimiento feminista. No se quedaron atrás Alicante, Bilbao, Castellón, Córdoba, Ourense, Pamplona, Málaga, Sevilla y Granada, entre otras, que celebraron, también, este día saliendo a las calles en nombre de las mujeres.
Además de concentraciones, las organizaciones feministas llamaron, también, a un paro laboral de ciudadanos y de consumo, convocándolo a través de las redes sociales bajo el hastag #NosotrasParamos. España no ha sido el único país que ha presenciado estos movimientos, se sumaron más de 40 países de todo el mundo.
El objetivo de esta huelga era demostrar que si las mujeres paran, el mundo se paraliza también. Se quiere dar visibilidad a la desigualdad salarial, a la violencia económica, social y sexual que sufren miles de mujeres todos los días.

La raíz del problema
Esto no es un problema que haya surgido ahora en la sociedad moderna, las mujeres llevan sometidas a una sociedad patriarcal desde el principio de la humanidad.
Los historiadores hacen referencia a tres olas feministas, la primera, se remonta a la época de la Ilustración en la que se reivindicó la ciudadanía de las mujeres. La segunda, el feminismo liberal sufragista en el siglo XIX, que pretendía conseguir el derecho a voto de la mujer y la tercera ola, el feminismo contemporáneo que lucha por un cambio de valores y quiere acabar con la mujer como estereotipo sexual en los medios de comunicación, el arte y la publicidad.
Estas luchas han desembocado en lo que se puede considerar como el inicio de una cuarta ola feminista que se enfrenta a sociedad patriarcal la cual alberga: brecha salarial de un 30% menos frente a los hombres, el techo de cristal que no permite a la mujer, por el hecho de serlo, ascender a altos cargos en el mundo laboral. Además de la violencia de género que en el año 2018 acabó con la vida de 47 mujeres a manos de sus parejas o ex parejas.
Este movimiento feminista se enfrenta, también, al acoso callejero que muchas mujeres reciben a cualquier hora del día, hecho que ha derivado, la mayoría de ocasiones, en violaciones. España recogió en el 2018 una cifra de cuatro violaciones diarias y que ha crecido un 23% respecto a años anteriores.

La Manada hizo saltar las alarmas
Tras el conocido caso de La Manada, grupo de cinco hombres que violó a una chica de 18 años en los San Fermines de 2016, la sociedad española, sobre todo las mujeres, decidieron salir a las calles en busca de justicia ya que las leyes favorecieron a este grupo. Fue un momento clave en el inicio de la lucha de las mujeres para exigir un cambio en las leyes que amparase a la mujer frente a este tipo de casos.




El principio del fin del patriarcado
Existe una confusión frente al término ‘’feminismo’’, muchos piensan que es la superioridad de la mujer sobre los hombres, concepto erróneo, pues la superioridad de la mujer frente a los hombres se denomina hembrismo. El feminismo busca la igualdad de derechos y privilegios entre los hombres y las mujeres.
Son días como el pasado ocho de marzo los que hacen que el colectivo femenino tenga una mayor visibilidad frente a este problema. Lucha que no empieza y acaba ese día, un cambio constante que se debe llevar a cabo los otros 364 días restantes. De los cuales deben formar parte los hombres con apoyo, respeto y concienciación.
Pero son ellas las verdaderas protagonistas de esta protesta y ya lo demostraron el pasado 2018 con la primera movilización y paro internacional por la lucha contra la violencia machista, la desigualdad de género y las muchas formas de opresión a la mujer.
Queda un largo camino por recorrer para liberar a la mujer de una sociedad machista que mata, agrede, discrimina y pone barreras al empoderamiento de la mujer. Un cambio que comienza en la educación como base de una sociedad que pretende ser igualitaria. La lucha continua, pero no desiste.
